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TANIA ECHEVERRÍA (Lo deje todo por seguir a Cristo)

  • Foto del escritor: JORDAN TABANGO
    JORDAN TABANGO
  • 17 jul 2019
  • 3 Min. de lectura

Entrevista Perfil

La oriunda de Ibarra, Tania Mireya Echeverría Fernández, misionera idente y estudiante de la Pontificia Universidad Católica del Ecuador sede Santo Domingo (PUCE SD) quien cursa el tercer nivel de la carrera de Ciencias de la educación, habla acerca de cómo conlleva su doble vida, tanto como estudiante y como misionera idente; también de los planes que tiene a futuro.


Yo no elegí ser misionera, Dios me eligió, así es como Mireya asume que fue la experiencia hasta ahora vivida en la misión idente. “Lo que me motivó a ser una misionera idente, es el servicio que brindamos a la comunidad por medio de ayudas. Servir a Dios por medio de las personas es nuestra mayor gratificación”


Echeverría, lleva un año estudiando en la PUCE SD y, desde hace 2 años ha estado involucrándose en todas las actividades de misiones, cumpliendo con la labor de ayudante. “Comencé mi labor hace un año, en la misión idente de la PUCE SD, como ayudante, hoy en día me he preparado mucho en el área espiritual y me encuentro en un nivel más alto, debido a mi entrega y disposición, por amor a Cristo”. Manifestó Echeverría.


A lo largo de su trayecto como misionera idente ha implicado esfuerzo y dedicación, más aun siendo estudiante. Ayudar a los más necesitados, tanto económicamente y en su vida espiritual es su principal objetivo. “Lo más gratificante que puedo resaltar de mi labor como misionera, es ver como con pequeñas cosas, puedes alegrar y sacar más de una sonrisa a las personas que más lo necesitan, sin esperar nada a cambio”. Afirma Echeverría.


La dificultad de ser misionero y estudiante a la vez se ve marcada, ya que el tiempo que implica este tipo de actividades es casi igual o mayor al que Echeverría invierte en sus estudios. “ser misionera y estudiante, ha sido el mayor reto que he asumido a lo largo de toda mi vida, muchas veces he pensado en dejar a un lado mis estudios, pero en Cristo encuentro la fortaleza para seguir en mi labor y con experiencias así, día a día fortalezco mi vida espiritual.


Los planes que tiene a futuro son muy inciertos, ya que no sabe si terminara su carrera en la ciudad o si lo hará en otra. “El futuro como estudiante y como misionera lo veo incierto, porque uno nunca sabe cuáles serán los designios de Dios, un día estamos aquí, otro día no, pero de lo que estoy segura es que Dios siempre proveerá y por medio de ÉL culminare mis estudios y seguiré haciendo lo que me gusta.


Hasta hora como misionera ha vivido muchas experiencias unas malas, otras buenas, pero a pesar de ello siempre hay una cierta gratificación en cada actividad que realiza. Echeverría menciona que “la experiencia más gratificante que he tenido como misionera, ha sido ver el agradecimiento y la sonrisa de las personas que en realidad necesitan una ayuda económica y que también necesitan de Dios, al ver como algo insignificante para nosotros, se convierte en algo de gran valor para ellos”.


En el transcurso de este año ha tenido muchas vivencias y errores que le han permitido crecer más como estudiante y misionera. “Dar mi confianza a todas las personas ha sido mi mayor error, muchas veces uno piensa que todas las personas tienen el mismo proceder de uno, pero no es así, y eso me ha traído muchos problemas, pero de los errores se aprende y he aprendido a ser más selectiva y no confiar más que en Dios, en mi misma y en mis padres”. Menciona Echeverría.


Inteligente y audaz, es así como Echeverría se describe, dice que en la vida no hay mayor reto que el descubrirse a sí mismo y aceptar los propios errores. “La vida viene llena de obstáculos y a lo largo de ella siempre van a ver distintas piedras que nos harán caer, pero el chiste es no caer con la misma piedra e ir aprendiendo de nuestros propios errores y así algún día, poder dar un consejo de aliento a quien se encuentre pasando por algo que tú ya viviste, mi objetivo es ser un ejemplo, mas no un modelo a seguir”.


Los movimientos de renovación carismática son una puerta de oportunidades y retos para los jóvenes santodomingueños, es fácil profesar la fe por medio de collares con crucifijos y rosarios, pero lo difícil es que ese sentimiento siga impregnado en ellos, para que así exista un cambio verdadero y no solo sea para que los demás te vean y te alaben, sino que sirva de aliento para todos aquellos que necesitan de Dios, se acerquen a Él, por medio de sus testimonios. Afirma Echeverría.

 
 
 

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